¿Eres un mal estudiante de guitarra? ¡Yo lo era! – Por Tom Hess

Gasté años de tiempo valioso, millones de dólares y mucha frustración en mi objetivo de convertirme en un gran guitarrista y tener una carrera profesional. Si hubiera sabido entonces lo que se ahora, podría haber sido profesional mucho antes de lo que en realidad me supuso.

Los errores que cometí al principio son demasiados para enumerarlos en un solo artículo. Tal vez debería escribir una serie de artículos llamados “Mis estúpidos errores”. Me centraré aquí en los errores que tal vez algunos de vosotros puede que cometáis (¡y espero que evitéis!).

Yo era un estudiante terrible como guitarrista principiante e intermedio. De hecho, fui un estudiante terrible incluso antes de tener un profesor. Intentaba aprender por mí mismo a los 13 años. Era tan malo, que no podía encontrar al maestro que tenía en mí para hacer que yo, como estudiante, hiciera lo que me decía a mí mismo que tenía que hacer. Después de un comienzo muy entusiasta (pero improductivo), abandoné la autodidáctica.

¿Quién tiene la culpa?

Después de tirar los dos primeros años, empecé a tomar lecciones con un profesor local. Pronto me aburrí, culpándole por la falta de progreso y cambié de profesores. Esto ocurrió 5 o 6 veces durante los siguientes 18 meses. A pesar de que estaba progresando mucho más rápido que cuando no tenía profesor, no obtenía los grandes resultados de las clases que esperaba. Recordándolo ahora, algunos de mis profesores eran muy buenos y unos pocos no lo eran. Pero puedo ver ahora que la mayor parte del problema era YO. Incluso cuando estaba estudiando con mi peor profesor, podría haber progresado de 2 a 5 veces más rápido con él que lo que hice si hubiese hecho lo que me pedían.

Como estudiante, pensé que sabía lo que más me interesaba aprender. Pensé que debería ser el único que le dijese a mi profesor qué enseñarme. Pensé que el trabajo del profesor era enseñarme lo que yo quería aprender cuando yo lo pidiese. Y también pensaba que tenía el derecho de decirle cómo y qué enseñar.

Años más tarde, después de tener la oportunidad de estudiar con 3 profesores verdaderamente estupendos, aún echaba la culpa a los profesores por mi falta de progreso en mis primeros años. Pronto, después de empezar a enseñar a otros profesionalmente, me di cuenta que mi falta de progreso como estudiante era en gran parte mi propia falta que la de mis profesores. Lo que ahora es tan obvio, era inconcebible cuando era adolescente. Y este simple hecho me causó más daño en mis primeros años que cualquier otra cosa.

El primer gran cambio

En 1989, estaba recibiendo clases de un profesor local llamado Randy. Como de costumbre, no sentía que estaba progresando mucho. Durante una lección, le dije a Randy que esa iba a ser mi última lección. Él me dijo “De ninguna manera Tom, no vas a desapuntarte, ¡no te voy a dejar! ¡Me he volcado en ti y no voy a dejar que lo dejes!” Tengo que decirlo, ¡estaba asustado!

Aún era un crio y pensaba que estaba sentado en una pequeña habitación con las puestas cerradas ¡con una especie de psicópata! No sabía si ese tipo estaba enfadado o qué, todo parecía un poco absurdo para mí en ese momento. Él siguió explicando varias cosas sobre el procedimiento de convertirse en un verdadero músico (muchas de las cuales no entendí en ese instante).

Su objetivo era que me centrara en unos objetivos a largo plazo, beneficios y resultados que quería obtener de la música y que le dejara centrarse en cómo me iba a llevar a ese punto. Recuerdo perfectamente cuando me dijo “No cuestiones mis métodos de enseñanza, Tom, porque no tienes el conocimiento, experiencia o técnicas de enseñanza que tengo yo. Si quieres estudiar matemáticas, literatura inglesa, fútbol, golf o cualquier otra cosa, es el maestro, profesor, instructor o entrenador quien determina los procedimientos, formatos y métodos que serán utilizados para enseñar la materia, no el estudiante. Crees que “sabes” como juzgar mi modo de enseñar, pero no lo sabes. Piensas que sabes cuál es la mejor manera de aprender música, pero no es así. La gente que piensa de este modo son los que hacen que pierda mí tiempo como profesor. Porque hay pocos guitarristas “verdaderamente buenos” en el mundo comparados con las masas que no son “muy buenos” y nunca serán “muy buenos”. No seas ignorante, Tom. ¿Quieres ser capaz de hacerlo que hago con la guitarra o no? Yo lo hago, tú también puedes.”

Palabras francas, ¿eh? Por eso las recuerdo tan bien. Randy siempre decía las cosas como eran. Fui a hablar con él para decirle que yo tenía que sentir que las clases iban a darme beneficios inmediatamente (o en un futuro cercano) o en su lugar me iba a desapuntar. Me respondió algo con efecto:

“Aprender a tocar la guitarra y la música es un reto a largo plazo. Los mejores guitarristas no se han vuelto geniales por pensar del modo que tú lo haces ahora mismo, Tom. Estos guitarristas entendieron, y se comprometieron ellos mismos, a este procedimiento a largo plazo. Si no adoptas esta perspectiva, ningún profesor podrá ayudarte. Necesitas aportar un esfuerzo honesto. No obtendrás los resultados que quieres sin tener un compromiso serio. Es así de simple.”

Después de la clase, volví a casa para pensar lo que dijo. Aún pienso que Randy estaba un poco chiflado, pero dentro de mí, sabía que ese tipo estaba mirando por mis intereses. Sé que lo que hizo era por mi bien.
Randy tuvo un próspero negocio dando clases de guitarra, con una lista de espera de gente que quería dar clases con él, así que estaba claro que no estaba preocupado por perder dinero si yo me desapuntaba. Creyendo en sus palabras sinceras, apliqué su consejo en serio. Me convenció para seguir intentándolo, motivarme, creer en mí mismo, confiar en mi potencial y en sus habilidades de enseñanza.

He logrado muchas cosas desde 1989. Randy me inspiró y guió en una temporada crítica en mi aprendizaje. En cierta manera, mi vida sería diferente hoy si él no hubiera encontrado una manera de mantenerme motivado, enseñarme e inspirarme para continuar siendo su estudiante. En retrospectiva, puedo ver que mis clases con Randy estuvieron bien. Algo que no veía en aquel tiempo.

Volviendo a mi experiencia podría haber aprendido algo de las mismas cosas que él me enseñaba por otros medios como los libros. Obtuve muchos libros buenos y videos, pero no hay equivalente de recibir clases periódicas de un profesor y guitarrista experto. Lo que tiene más valor de esto para mí no es lo que Randy me enseñó, sino la manera en la que me lo enseñó y la manera en la que él me daba la información correcta en el momento preciso. Solo eso era más valioso que el precio que mis padres estaban pagando.

Más años gastados en autodidáctica (de nuevo)

Después de 2 años dando buenas clases de guitarra, Randy se mudó y fui forzado a encontrar otro profesor o volver a aprender por mi cuenta. Hice ambas opciones y fallé estrepitosamente en las dos durante los siguientes 3 años. Pasé entonces por una serie de profesores mediocres (y un par muy malos). Aprendí un par de cosas aquí y allá, pero no obtuve el verdadero progreso que conseguí con Randy. Así que lo dejé.
Por un momento, me determiné a enseñarme a mí mismo, y le dije a mis amigos “Me enseñaré a mí mismo, no necesito gastar mi dinero en un profesor, puedo hacerlo bien por mi cuenta.” Claro que mejoré algo, pero también me enseñé incorrectamente y eso ralentizó mi progreso. Por supuesto que no me di cuenta de esto al principio, pero con el tiempo esto se volvió más y más obvio hasta que no supe lo que estaba haciendo.

¡Solución sencilla!

Por supuesto que se necesitan más cosas para alcanzar los objetivos musicales ambiciosos, pero mi crecimiento musical habría cambiado rápidamente si hubiese hecho cuatro cosas, muy sencillas:

Paso 1: Encontrar un buen profesor de guitarra.
Paso 2: Decirle al profesor cuales son mis objetivos.
Paso 3: Hacer lo que el profesor me diga que haga para alcanzar mis metas.
Paso 4: Continúa repitiendo el paso 3 permanentemente.

¡Cambio repentino!

Llegué a entender que mis sueños de convertirme en un gran músico profesional se estaban volviendo más difíciles de alcanzar. La idea de que nunca podría alcanzar mis metas de por vida me afectó de un modo muy negativo. Estaba claro, necesitaba más que un buen profesor, ¡necesitaba re-motivarme a mí mismo! Busqué al mejor profesor que pude encontrar usando los trucos que desarrollé para evitar a los mediocres. Encontré un gran profesor, su nombre era Jack Wilson. Estudié con él durante 2 años. No era solo mi profesor, sino un mentor y ahora un buen amigo. Puedo decir con completa certeza que, si no hubiera estudiado con Jack, no estaría escribiendo esto, o vendiendo álbumes y haciendo giras por todo el mundo, o habiendo enseñado a montones de personas para alcanzar sus metas. Obviamente le debo mucho a él.

Una decisión importante hace la diferencia.

Es increíble como una decisión (en mi caso, estudiar con Jack y confiar en su instrucción), me ha llevado a un gran éxito años después tanto en el campo artístico como en el profesional. Cuando conocí a Jack, él no dijo “Hola Tom, encantado de conocerte, voy a enseñarte como cambiar tu vida”. Pude ver que era un experto y un excelente profesor de guitarra, así que continué estudiando con él. Como profesor, me dio las herramientas necesarias y me enseñó CÓMO USARLAS.

Después de tal vez un año de lecciones, el lado mentor de Jack salió a la luz. Como mentor, vio en mí algo que poseía, algo que no podía ver por mí mismo… potencial. Los verdaderos mentores no te dan un puñado de semillas. Ellos encuentran las semillas que están en ti y las adoban con fertilizante. Algunos días las semillas necesitan agua, otros días tiempo y el sol tienen que hacer su parte. Los grandes profesores como Jack Wilson son muy raros y fui muy afortunado de haber estudiado con él. ¡Gracias Jack!

¿La moraleja de la historia?

Un profesor mediocre puede ayudar a un buen estudiante más y más rápido que un gran profesor pueda ayudar a un estudiante mediocre. Me tomó tiempo aprender de mis errores. Mi consejo para vosotros es que seáis más listos y que evitéis estos errores desde el principio.


http://tomhess.net/Articles/AreYouABadStudent.aspx

Traducido por Paloma Pomares
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