La música es un lenguaje

La música es un lenguaje. Cuanto más leas y más hables este lenguaje, más fácil te será expresarte. Si estudiaste literatura y lengua en el bachillerato te habrás dado cuenta probablemente de que la gramática, la sintaxis, la morfología, a veces te ayudan a entender mejor el significado de las frases, cuando lees un libro o un periódico. Si has hecho análisis de textos, igualmente aprendes a captar la idea principal, a entender la estructura del discurso.

La música como lenguaje se disfruta más cuando tiene un discurso coherente. Intenta entender la idea que quieres mostrar a tus oyentes o a tí mismo en caso de que seas tu propio oyente (y esto es lo más importante) y exponla en un discurso atractivo y como quien cuenta una historia o una película, no cuentes todo al principio y deja algo para el final.

Trata de leer y escribir todo lo que puedas, coge fragmentos de música de tus músicos favoritos e intenta seguirlos. No importa que no sepas leer música al principio. Sólo tienes que seguir los puntos de las notas y fijarte cuando suben y cuando bajan, así de sencillo.

Escucha mucha música y analiza todo lo que oigas. Todos los grandes genios del arte copiaron mucho y estudiaron a sus favoritos antes de componer sus propias obras. Suerte en el camino, y recuerda que estás rodeado de fuentes de inspiración: películas, libros, poesía, museos, fiestas o conversaciones con amigos, deporte...

Improvisa. Coge música que te guste y toca encima. Coge un acorde e intenta probar diferentes melodías y extensiones encima de él. No tengas miedo si es la primera vez que usas un acorde. Experimenta siempre con cosas nuevas, darán riqueza a tu vocabulario. Trata de copiar licks de tus músicos preferidos, eso también es vocabulario.
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