Tocar en directo: Qué hacer con las voces de tu cabeza – Por Tom Hess


Cuando tocas por decenas de miles de personas cada noche como parte de un tour mundial, o para 20 personas después de una barbacoa, muchas de las ansiedades mentales de los músicos experimentadas durante el concierto son las mismas. En casi cada caso la voz malévola de tu cabeza se centra en el miedo (miedo al rechazo, duda de ti mismo, etc.). Todos hemos experimentado cierto nivel de miedo o nerviosismo cuando tocamos en directo alguna vez. Puede que tuvieras miedo o algún fallo, miedo a equivocarte, miedo a lo que la audiencia piense de ti, de tu música o de tu banda. ¿Te has hecho alguna vez alguna de estas preguntas?:


- ¿Qué pasará si cometo un fallo?

- ¿Soy suficientemente bueno para tocar en un escenario?

- ¿Qué pasará si a la gente no le gusta la banda, la música o yo?

- ¿Va a ser un desastre este concierto?


He aquí varias cosas sobre las que pensar antes de tu próximo concierto (que funcionarán si las usas, especialmente si piensas en ellas):


1- No te presiones demasiado para tocar a un nivel alto. El momento de sentir presión es mientras prácticas en casa o en los ensayos con tu banda. En el concierto no debes añadir estrés o presión en ti. Si, necesitas concentrarte en lo que estás haciendo, pero también divertirte. Si no te permites a ti mismo divertirte durante un concierto, entonces ¿cuándo te permitirás divertirte con la música?


2- Como músico profesional, la presión por tocar a nivel mundial es mayor ahora que antes. Toco mejor centrándome en divertirme y vivir mi sueño que preocupándome en no cometer fallos. Lo veo de este modo: si toco 30.000 notas por noche y 3 las toco mal, significa que he tocado el 99,99% perfectamente. Sería inútil centrarme en el 0,01% de errores en el escenario. Si necesito practicar algo para estar seguro que no cometo los mismos errores en un futuro concierto, lo haré mañana durante la práctica, pero no en un concierto.

Probablemente toques unos cuantos miles de notas en un concierto (a lo mejor unas cuantas más). Por supuesto, la mayoría buscamos la perfección, pero no te machaques por un par de fallos. Se feliz y date el crédito que mereces por tocar el 97%, 98%, 99% o el 99,999999% de las notas correctamente. No dejes que tu deseo de ser perfecto te invalide cuando la realidad es que ninguno de nosotros podemos ser perfectos todo el tiempo. Si estás haciendo un examen en una universidad y respondes correctamente el 99,99% de las preguntas te sentirías muy bien contigo mismo, ¿verdad? ¡Felicidades! ¡Has sacado un sobresaliente! Se feliz de estar sobre un escenario. Puedes volver a casa luego y practicar ese 1% más tarde.


3- Recuerda esto cuando estés actuando (para 20 personas o para 20.000): cada persona del público te envidia. Casi todos los que están allí ansían poder estar sobre el escenario con el talento que tienes tú. Incluso si no les gusta tu música, envidian que estés sobre el escenario. Así que la próxima vez que estés sobre el escenario y estés nervioso, recuérdate que la gente del público son “la multitud” que solo tú (y tus músicos) sois los únicos “sobre el escenario” viviendo ese momento. Piensa cuando empezaste a tocar la guitarra. Recuerda cuando pensabas que sería genial estar tocando sobre un escenario frente a gente que te fuera a ver. Recuerda lo mucho que deseabas esto cuando empezaste. Cuando caminas sobre el escenario, recuérdate cuán lejos has llegado. Ahora eres capaz de hacer algo que siempre quisiste hacer. El tamaño de los conciertos en los que tocas no es importante. Lo que SI es importante es lo que has conseguido. Estás tocando con una banda sobre el escenario, mucha gente sueña con eso, pero ahora ¡tú lo estás haciendo! Siéntete bien sobre ello, y no arruines la emoción y el placer de esa experiencia por el miedo a cometer un fallo o dos.


4- Al final, es todo música. No trata sobre ti o sobre mí. Como músicos, somos los instrumentos reales de donde fluye la música. Los instrumentos que tocamos son extensiones de nosotros mismos. Cuando tocas para otros, eres un “donante”. ¿Cuándo fue la última vez que te pusiste nervioso o tuviste miedo de hacer algo bueno por alguien? Si mantienes la puerta abierta a una anciana, ¿te sientes nervioso o con miedo? Cuándo donas dinero a la caridad, ¿sientes miedo o duda sobre ello? Cuando dedicas tu tiempo a alguien que necesita ayuda, ¿sientes nervios? Tocar música debería no ser diferente. No pienses en ti como un competidor olímpico que debe hacerlo perfectamente para ganar una medalla de oro. No pienses que vas a decepcionar a la raza humana si cometes un error o si al público no le gusta tu concierto. Si piensas que tu actuación es “dar a los demás”, no te sentirás nervioso o miedoso, el miedo escénico se desvanecerá. Cuando actúes, añade valor a la gente que va a escucharte. A algunos les gustarás y a otros no, es su elección o preferencia, y da igual que toques perfectamente, no todos amarán lo que haces. Es lo que hay. Pero tú darás lo mejor de ti igualmente. Tú vas a compartir lo que haces con el público. Siéntete bien por esto porque cuando te sientes bien, las posibilidades de cometer errores disminuyen.

Si no sacas nada claro de este artículo, al menos recuerda esto: El mejor antídoto para el miedo escénico es cambiar la mentalidad de “impresionar a los demás” hacia “dar a los demás”.

Autor: TOM HESS 
Traducido por Paloma Pomares

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